Baño árabe

uno de los servicios que ofrece el Restaurante
La Colina de
Almanzora (Granada)

La cultura del baño árabe sigue viva en Granada

Empezar el día en los Baños Arabes de Granada resulta una experiencia inolvidable. En su interior, entre patios y surtidores que refrescan el ambiente y tranquilizan la mente, se puede disfrutar del agua como fuente de placer y bienestar, mientras que los aceites y perfumes invitan a rememorar épocas lejanas.
 

El ambiente árabe es patente en las calles del barrio del Albaicín en Granada.

Los baños árabes representaron un papel muy importante en los siglos XI y XII en el sur de la península. Los hamman eran en primer lugar establecimientos que proporcionaban la higiene que no existía en las viviendas, que a menudo no tenían pozos de donde sacar el agua. Pero también, y ésta ha sido una característica propia de todos los baños por ser lugares de reunión, eran verdaderas fuentes de intercambio de ideas y de discusión social, política y cultural. Cuando los cristianos conquistaron los territorios del sur de la Península Ibérica, abandonaron el uso de estas instalaciones, y su decadencia ya fue irreversible a partir del siglo XV.

Normalmente, estos baños se situaban en el corazón de las ciudades, entre calles estrechas y tortuosas, muy insalubres en aquellas épocas. Los baños árabes solían tener una estructura similar entre ellos, y parecida a la de los baños de otras culturas, pero con la arquitectura propia de cada civilización. Incluían un vestíbulo, con vigilantes a las entradas y las salidas; letrinas; una sala fría con aberturas que permitían la entrada de luz y aire fresco; una sala templada más principal con alcobas a los lados para descansar; y salas calientes también con alcobas donde se aprovechaban las aguas y los vapores.

Ahora, la compañía española Grupo Empresarial Al Andalus ha tenido la original idea de rescatar esta tradición. Su nuevo recinto terapéutico y lúdico ya está en funcionamiento en Granada y a punto de inaugurar otro junto a la Mezquita de Córdoba, a la vez que tiene previsto extenderlo próximamente a Málaga, Toledo, Sevilla y Valencia.

Recreación
Actualmente, los Baños Arabes de Granada, situados al pie de la colina de La Alhambra, dentro del núcleo histórico, recrean aquellos espacios con sus mosaicos geométricos -con más de 30.000 piezas-, el rumor de sus aguas, el labrado de sus arcos y celosías, el agradable perfume de sus estancias... Todo hace que el visitante disfrute de la magia perdida del pasado y a unos precios realmente asequibles: 1.800 ptas. por un baño de hora y media y media hora de masaje, y 1.200 ptas. por una sesión de quiromasaje y aromaterapia.

Dentro de esta sugerente instalación también abre sus puertas un acogedor restaurante, La Colina de Almanzora, que ofrece un amplio abanico de sabores y recetas tradicionales, como berenjenas a la miel, remojón granadino, rape mozárabe, codornices a la canela con ciruelas, pasas y dátiles, o tarta de higos. Asimismo, las instalaciones se completan con la Tetería de Hamman, donde se puede degustar una amplia variedad de tés, zumos y repostería morisca.

La empresa propietaria de los Baños Arabes de Granada también cuenta con la Red de Alojamientos con Encanto, compuesta por varias edificaciones rehabilitadas y ubicadas en el histórico barrio del Albaicín. Las dependencias del Hotel Palacete de Santa Ana, así como de sus apartamentos turísticos, están cuidadas al detalle, dentro de un estilo propio y en fiel consonancia con su entorno. Asimismo, su compañía Granada Romántica ofrece tres tipos de actividades turísticas: paseos temáticos guiados -Cuentos y leyendas del Albaicín y el Sacromonte, Cuentos y leyendas del casco histórico granadino, Cuentos de Washington Irving, Duendes y fantasmas del Albaicín, Paseando con Federico por la colina mágica y La Granada del joven Federico-, de tres horas de duración a un precio de 2.500 ptas. por persona, incluyendo bebida con tapa típica; visitas guiadas a La Alhambra y a los principales monumentos granadinos (3.500 ptas.) y vuelos en globo aerostático sobre la ciudad (20.000 ptas. por persona).